El trabajo del perfumista (o cómo se crea un Dupe desde cero)
Cuando pensamos en un perfumista, solemos imaginar a alguien rodeado de frascos hermosos, mezclando gotas de esencias mágicas con una bata blanca y cara de inspiración. Un poco como un artista en su atelier… y un poco sí, pero también un poco no.
Hoy te invito a conocer el detrás de escena del trabajo del perfumista, desde mi propia experiencia: cómo desarrollo cada uno de mis Dupes, desde la idea hasta que llega a tus manos.
🌸 ¿Es arte o ciencia?
La perfumería es un arte, sí. Pero también es técnica, paciencia y entrenamiento. Para componer un perfume hay que conocer profundamente cada una de las materias primas que se usan. Y no solo conocerlas de nombre, sino identificarlas por aroma, saber cómo se comportan al mezclarse, cómo evolucionan con el tiempo o en diferentes pieles.
Además, un perfumista tiene que entender de química, de tendencias, de marketing. Los perfumes no se crean en el vacío: se piensan para un público, con un objetivo, un mensaje, una emoción.
👃 Cómo empiezo a crear un Dupe
Me preguntan muchas veces: “¿Cómo hacés para que tus perfumes se parezcan tanto a los originales?” Bueno… no es magia, pero casi.
1. Conocer la pirámide olfativa
El primer paso es conocer la pirámide olfativa del perfume que quiero reproducir. Esto me da una idea general de qué tipo de fragancia es: floral, frutal, amaderada, etc. Después, hay que oler. Y acá entra el olfato entrenado. Leo composiciones que a veces tienen 15 notas, pero sinceramente… muchas no se perciben. Por eso en mis reseñas siempre te cuento a qué huele de verdad cada perfume.
2. Traducir los aromas en moléculas
Una vez que identifico las notas principales, busco los cromatogramas de las esencias que las contienen. ¿Qué es eso? Una especie de “huella química” que se obtiene por cromatografía gaseosa. Es como mirar el ADN de una esencia.
Si tengo acceso al cromatograma del perfume original, puedo compararlo y crear una fórmula teórica. Si no, tengo que imaginarlo. En ambos casos, es solo una primera aproximación.
🔬 La parte técnica (y no tan glamorosa)
3. Buscar las materias primas
Con la fórmula en mano, empieza la parte práctica: conseguir los materiales. Algunas esencias tardan semanas en llegar al país, otras quedan varadas en aduana. Hay que calcular costos, evaluar si conviene importarlas o comprarlas localmente… ¡todo un tema!
4. Pruebas y más pruebas
Cuando tengo todos los ingredientes, arranco con las pruebas: mezclo diferentes proporciones, anoto cada variante. Muchas veces no logro el resultado deseado porque me falta una nota clave o porque el equilibrio no cierra.
5. Comparaciones con el original
Voy comparando mi mezcla con el perfume original. Cuando la fórmula me convence, empiezo a probar fijadores. Algunos son neutros, otros aportan aroma. Elijo según la fragancia, siempre buscando que sea fiel al original.
💪 Testeos, ajustes y decisiones
6. Pruebas en piel (sí, en mí misma)
Uso el original en una muñeca y mi Dupe en la otra. Comparo proyección, duración y evolución durante todo el día. Quiero que mis perfumes duren lo mismo o más que el original. Si no lo logran, vuelvo a ajustar la fórmula.
También presto atención a la intensidad inicial. A la mayoría de mis clientes les gusta sentir el perfume desde el primer segundo (yo también 😍).
7. Producción a escala
Cuando ya estoy 100% conforme, mando la fórmula al laboratorio donde se produce a mayor escala y se embotella. Pero acá no termina todo…
8. El lado B del oficio (modo emprendedora full time)
Limpio cada botella con acetona (TOC de blancura total 😅), etiqueto a mano, armo cajas, escribo posteos, atiendo el WhatsApp, preparo envíos. Y en paralelo, investigo, doy clases… ¡y también crío a dos hijos con todo lo que implica! Mamá orquesta.
❤️ Un trabajo con alma (y mucho olfato)
Desarrollar cada perfume es un proceso largo y complejo. Pero amo hacerlo. Amo que el resultado llegue a ustedes y que les encante. Porque cuando alguien me dice “¡no puedo creer cuánto se parece al original!” sé que cada hora invertida valió la pena.
Como señala el artículo publicado en Current Research in Green and Sustainable Chemistry, el trabajo del perfumista moderno no solo requiere sensibilidad olfativa y conocimientos técnicos, sino también un enfoque cada vez más consciente hacia la sostenibilidad y la formulación responsable de productos cosméticos.
¡Te invito también a leer mi post sobre Cómo me convertí en perfumista profesional!
Si te gustó este post y te quedaste con curiosidad, ¡preguntame lo que quieras! Soy docente de corazón y me encanta compartir lo que sé con quienes aman este mundo tanto como yo.



